Comida Anual – Marbella-Playa

 Como es tradicional en nuestro Club, por el mes de septiembre y de vuelta de las vacaciones estivales, se organiza Acampada Anual y por general, hasta ahora, en el Camping Marbella-Playa.
Los asistentes empezaron a llegar a partir del mediodía del día 16, Santiago y Mari, Miguel y Toñi, Alvaro se encontraba desde por la mañana, para comer en el mismo Camping, y a esperar a los que irían llegando en el transcurso de la tarde, Los Abuelos, Arturo y Cate, Enrique y Paqui, Antonio Martín y Paqui, Antonio García y Mariloli. Cada uno se iba instalando en las parcelas cercanas. Cuando el sol caía algunos optamos por dar un paseo por el mismo camping y por los alrededores, en principio era por la playa, pero el tiempo, un fuerte aire, nos impidió hacerlo por la arena, así que se hizo por interior, bordeando las urbanizaciones, una hora de paseo. Partidas de parchís para algunas y después nos dispusimos a cenar, cada uno sacó lo que tenía, así departimos una velada, en la que cada uno relató lo que fueron sus viajes de verano.
El sábado día 17, llegaron por la mañana Miguel Ángel, Maribel e hijos, Vicente y Mª Jesús, José Luis y Menchu. Se organizó entre las mujeres un Torneo rápido de Parchís, ocho en total, el premio, botellas de champán para las ganadoras, que fueron, Menchu y Toñi, y las subcampeones PaquiMe y Mariloli, ni que decir, que los premios nos los bebimos entre todos en la sobremesa.
Mientras se jugaba el Torneo, los demás a preparar lo que sería la comida y la bebida que el Club, como es habitual, organiza para esta Acampada Anual, en esta ocasión una Paella de Mariscos, elaborada por el “Presi”, hasta salió buena. En la comida se incorporaron, José Mª y Ángeles, Luis, Viki e hijos.
Después de comer, el Presidente dio lectura a las Acampadas próximas, sobre todo las más cercanas, la del Marisco, la salida al Algarve y el 25 Aniversario del Club Aire Libre Cádiz y del 20 Aniversario de la FACC, después hubo quién se echó la siesta, y otros, nos quedamos a pasar las horas en animado coloquio entre risas y bromas, hasta la hora del paseo, que como es costumbre, hicieron algunos de los asistentes a la Acampada.
Por la noche, se improvisaron unos huevos fritos, huevos que fueron arrimando todos y cada uno de los socios, además de unas sardinitas fritas que había comprado Mari por la mañana. Se pasó muy bien, y la velada se prolongó hasta cerca de las 12,30 horas.
El Domingo, desayuno y cada uno se dedicó a limpiar sus instalaciones, pasear, jugar al parchís, etc…, en una palabra a pasar el tiempo lo mejor que se podía. La comida se hizo con lo que cada uno tenía, pero eso sí todos juntos y en comunidad, en definitiva una buena Acampada, tranquila, animada, sin problemas, como son casi todas las que se organizan por el Club.