Moraga Anual – Torre de Benagalbon

Al igual que en años anteriores el Club organiza en el mes de junio una Barbacoa, en esta ocasión se pensó en una Moraga nocturna en la playa de Torre de Benagalbón, previo permiso municipal, ya que nos instalaríamos alrededor de 14 autocaravanas durante un fin de semana en la playa, además del permiso correspondiente para hacer la Moraga, eso si nos indicaron que no lo podíamos hacer el la arena, hubo que buscar un asador de los que utilizan los chiringuitos.

Durante la jornada del viernes fuimos llegando, unos por la mañana, otros por la tarde y los más rezagados en la noche del viernes o en la misma mañana del sábado, sobre todo los que no fueron con instalación de acampada.

Nos fuimos ubicando en la zona que teníamos preparada, pegando a la misma arena de la playa, con una ducha cerca, se preparó una zona resguardada con tres autocaravanas para la zona de uso de comidas.

Al mediodía del viernes, los que estaban, cada uno sacó lo que tuvo y departimos una comida improvisada, al igual que pasó en la noche del viernes, pero ya con casi la totalidad de los asistentes.

Ya el sábado, desayuno en un cafetería de la zona, los que quisieron, y después empezar a preparar lo que seria la jornada de convivencia, primero buscar el utensilio de asar las sardinas, nos los prestó el Guajiro, un chiringuito del Rincón amigo, y la leña, que nos la trajeron al lugar.

Como se había comprado, cinco cajas de sardinas y una de boquerones, decidimos que los boquerones nos los comeríamos el sábado al mediodía, ya que estábamos todos, a excepción de Paculi y Mª Carmen, que llegarían por la tarde. Se hicieron fritos y estaban exquisitos, aunque sobraron unos pocos que se guardaron, ya que también fríos están buenos.

Por la tarde después de descansar y dar un paseo por la playa, empezamos con la tarea de la noche, primero con el picado de la fruta y preparación de la sangría, las mesas se colocaron en la arena de la playa, por la comodidad de la cercanía del asador. A partir de las nueve de la noche, empezamos a espetar, Santiago y Horacio, y Antonio (el abuelo), como maestro de ceremonia mandando lo que teníamos que hacer. Fue un éxito, las sardinas estaban en su punto, frescas, bien asadas, nos pusimos como el quico, hasta las botas, y regadas con una buena sangría, para después, una vez relajados sentarnos tranquilamente y degustar unos cubatas, hasta altas horas de la noche, los Abuelos se marcharon para Marbella pero el día siguiente estarían de nuevo con nosotros, ya que decidimos que los boquerones sobrantes del mediodía, los echaríamos en una cazuela de fideos, que fue lo que comimos el domingo al mediodía.

El domingo después de la resaca del día anterior, desayuno en el mismo lugar del día anterior, los que quisieron, baño en el mar, paseo por la arena de la playa, y los demás a preparar los fideos, que por cierto salieron buenísimos.

A partir de aquí algunos se iban preparando para la marcha, sobre todo los que tiene más kilómetros que recorrer, Sevilla y Huelva, otros aguantamos hasta el final, y algunos se quedaron hasta el lunes. En definitiva, una acampada muy buena, con buen rollo, en armonía, donde lo pasamos estupendamente, los asistentes todos salimos contentos con lo que hicimos, esperando la próxima vez, ya que con esta acampada se terminaba el primer semestre programado, ya que los meses de julio y agosto, no hay actividades por parte del Club.