Inquietudes de un autocaravanista

Nos gusta viajar, nos gusta conocer lugares, nos gusta contactar con los vecinos de los lugares que visitamos, conociendo sus costumbres, sus monumentos, su gastronomía, en definitiva la ciudad o pueblo de una forma generalizada, por eso nos compramos una AUTOCARAVANA, para viajar con libertad y disfrutando del poder disponer de una casa, aunque sea sobre cuatro ruedas.

 

Nos asociamos a uno de los tantos Clubes de Aire Libre, para tener, de cierta manera un “respaldo legal”, y al mismo tiempo conocer a más personas como nosotros.

Pero también es verdad, que dada nuestra inquietud por la vida al aire libre encontramos bastantes inconvenientes en algunos lugares, aunque normalmente, cuando salimos en grupos con rutas organizadas, contactamos con los Ayuntamientos de las ciudades o pueblos que visitamos, a la hora de aparcar nuestros vehículos, porque seguramente no conocen nuestra filosofía de campismo.

 

No hacemos acampada libre, nosotros lo que queremos es visitar lugares por etapas con nuestras casas con ruedas, con libertad, somos muy respetuosos con el entorno y el medio ambiente, no incumplimos las normativas higiénico-sanitaria ni la de seguridad, además de no lesionar los intereses públicos ni privados, y de ninguna de las maneras vulneramos las Ordenanzas Municipales en materia de limpieza y vertidos de aguas, ya que disponemos de depósitos interiores para esos menesteres.

 

En todos los países de detrás de los Pirineos, donde al igual que en España está prohibida la acampada salvaje, nunca han asociado el estacionamiento habitado de una autocaravana con el término acampada, y además van más lejos, ya existen Áreas acondicionadas para este tipo de vehículos o garantizan plazas en aparcamientos públicos.

 

Nosotros los autocaravanistas, queremos tener los mismos derechos que nuestros vecinos  europeos y que están avalados por nuestra Constitución. El uso en libertad de una autocaravana requiere, además, el ejercicio de la responsabilidad con el entorno y con los vecinos.

 

En el sur de Andalucía,  es donde quizás, existan mayores dificultades a la hora de poder estacionar nuestros vehículos y pernoctar, nos mandan a los camping, y precisamente en algunas de la capitales andaluzas no hay ninguno, no quiere decir esto que no utilicemos estas instalaciones, que lo hacemos, pero de manera voluntaria, buscando la comodidad y la seguridad, ya que nuestros vehículos cuentan con autonomía de agua, electricidad, butano, contando con un cuarto de baño interior.

 

Cuando hacemos una visita hay que tener en cuenta, que solamente disponemos de nuestra autocaravana para los desplazamientos, así que nos vemos obligados a aparcar en los propios lugares a visitar, y ahí es cuando viene el problema, nos prohíben hacerlo, cuando ningún Ayuntamiento puede prohibírnoslo, ya que es un vehículo para transporte de personas, DIRECTIVA 2001/116/CE.

 

Además el R.D. 2042/1994, en su artículo 6, dice textualmente:

Autocaravana: vehículo construido con propósito especial, incluyendo alojamiento vivienda y conteniendo al menos, el equipo siguiente: asientos y mesas, camas o literas que pueden ser convertidos en asientos, cocina y armarios o similares. Este equipo estará rígidamente fijado al compartimiento vivienda, los asientos y la mesa pueden ser diseñados para ser desmontados fácilmente.

 

 Así mismo, entendemos que el estacionamiento de un vehículo de 2ª clase no tiene porque conllevar necesariamente la acampada, para la cual existen dos señales específicas en el Reglamento General de Circulación, Art., 161 S-113 y S-116 que indican la situación de un terreno donde puede acamparse con un remolque no autopropulsado (caravana), y no es el caso. El simple estacionamiento tiene que estar prohibido por la señal correspondiente homologada por el Código de Circulación.

 

Sobre el concepto de utilizar la autocaravana como albergue para pernoctar, debemos puntualizar que estando estacionada correctamente en una plaza de la vía pública sin que esta actividad trascienda al exterior, no pone en riesgo ninguno de los valores que las leyes sobre acampada pretender proteger:

 

–Está usando una plaza de estacionamiento a la que como vehículo tiene derecho.

–Está dotada de elementos de confort que la hacen segura en una plaza de estacionamiento de las vías públicas.

–No altera el medio y dispone de elementos que el permiten recoger sus residuos.

–No necesita ningún tipo de instalación.

 

Termino diciendo que el estacionamiento y pernocta o el estacionamiento habitado de una autocaravana, como quiera llamársele, es un derecho que implica también unas obligaciones y que debe regularse, pero que nadie puede quitar o conceder arbitrariedades.

 

Hemos leído en una reciente encuesta realizada en Francia que el 80% de los autocaravanistas lo componen empresarios, jubilados, empleados  y funcionarios con una renta mensual superior a los 2.500 €. Un 30% frecuenta una o dos veces un restaurante, además de tener que hacer la compra en los establecimientos de las zonas que se visitan, lo que conlleva beneficios para los mismos. Un ejemplo no muy lejano, la Acampada Nacional en Vilagarcía de Arousa, (A Coruña), año 2004, y más reciente en Alcalá de Henares (Madrid), año 2006, ha dejado en los municipio, según cálculos de los propios empresarios, una buena rentabilidad. El parque de Autocaravanas en los países europeos se puede cifrar en cerca de un millón de unidades, y en valores aproximados, en nuestro país, los movimientos anuales con los visitantes y con los nacionales sería de unas 200.000, solamente en combustible el gasto sería considerable.

 

Por lo expuesto, creemos que la acogida de autocaravanistas puede ser un vector que potencie el turismo local, y sobre todo en Andalucía, durante todo el año por el clima tan benigno que disfrutamos.

 

Fdo: Miguel Merino Ayllón.

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