Ruta de la castaña

Viernes día 21.- Salida desde los lugares de origen con destino, para pernoctar, en la localidad de Igualeja, en el nacimiento del río Genal. Se fue llegando de forma escalonada, Miguel-Toñi, Arturo-Cate, Antonio-Antonia, Abuelos, Enrique-PaquiMe, llegamos juntos, más tarde Antonio-PaquiTu, y ya de noche lo hicieron Andrés-Araceli, solamente Juan Alfonso-MariCarmen, se quedaron en la gasolinera antes de bajar. En Igualeja, visita del lugar, intentamos subir a la Cueva de la Fuensanta, pero nos fue imposible, por no estar trazado el camino y además era tarde, lo dedicamos entonces a pasear por las calles de la villa, comprar castañas y cenar en el restaurante recién abierto en el mismo nacimiento, terminamos la velada conversando en el lugar de pernocta.
Sábado día 22.- Salida de Igualeja después de desayunar, ruta Parauta, aparcamos en el mismo lugar del viaje anterior en las afueras del pueblo, dentro es imposible, paseo por el lugar y visita a la Encima famosa que allí existe, antes de llegar a las autos, recogida de castañas de los muchos castaños existentes, estaban por los suelos. Acto seguido salida dirección Cartajima, aparcamiento en la entrada, paseo, aperitivo en la zona, y decidimos comer allí mismo en el aparcamiento dado la hora, cada uno sacó lo que llevaba.
Después de la siesta, otra vez en ruta, carretera de montaña rodeada de castaños, muy bonito, las castañas se podían coger desde las autos en marcha, pasamos Júzcar y Faraján, para llegar a Alpandeire, lugar de nacimiento de Fray Leopoldo, estuvimos en la casa donde nació, pensábamos dormir allí mismo, pero después de dar el paseo, con un guía muy particular, por cierto el pueblo estaba sin luz, amenazaba lluvia, por ello se decidió, antes de que fuera más tarde, salir dirección Ronda Camping, no sin antes parar para comprar los “avios” de un paella para el domingo a mediodía.
Domingo día 23.- Este día se dedicó al descanso, la noche fue de lluvia pero el día, aunque amaneció con nubes, nos respetó la comida y la degustación de la paella, que fue pagada a escote como es costumbre. Después por la tarde cada uno salió para sus lugares de origen.

Ruta muy bonita, con unas vistas preciosas, y como siempre dentro de la camaradería y el buen rollo a la que estamos acostumbrados.