Ruta por La Albuera – Badajoz

Salida programada para asistir al Bicentenario de la Batalla de La Albuera, en Badajoz, hemos considerado el día 5 también, porque estábamos un total de 7 autocaravanas en el recinto destinado para la acampada, que junto las que llegaron el viernes y sábado, hicimos un total de 17 autos con 34 personas, solo nosotros, porque juntando los amigos de la zona de Madrid nos reunimos un total de 30 instalaciones, con más de 60 personas.

Comentar que el lugar que nos habilitaron era un antiguo camping, pegado al Campamento Festero, y que por mediación de una amiga, Agustina, que también estuvo con un buen número de campistas de la zona de Madrid, el Ayuntamiento limpió el recinto, nos dejó la luz e instaló un grifo para tener agua, nuestro agradecimiento a todos por ello. Del mismo modo destacar la labor de Miguel Angel, hijo de Agustina, que llevó todo el tema de inscripciones, la instalación de las autos en sus parcelas, y todo lo que llevaba el tema organizativo, gracias Miguel Angel.

Día 5.- Jueves.-
Como decimos al principio fuimos un total de 7 autos las que llegamos este día, nos instalamos y los que lo hicimos por la mañana nos fuimos al pueblo, buscar un lugar donde comer y hacer una pequeña visita, restaurante con menú, “bueno, bonito y barato”.
Después por la tarde y de regreso al lugar de acampada a esperar a los demás y pasar la tarde. Para la cena sacamos cada uno lo que tenía y a dormir.

Día 6.- Viernes.-
Desayuno en el lugar. Salimos a dar un paseo por el pueblo, donde ya estaban preparando carpas, puestos, bares en las calles, etc…, para las fiestas. Compramos en un supermercado lo necesario para preparar una paella, que se haría el sábado conjuntamente con todos los que estábamos.
Una vez hecha las compras de nuevo al camping, donde Fernando nos estaba preparando una Caldereta de Carne, que a la hora de hacer cuentas, no quiso cobrar por invitación de Lola por su santo. Salió de escándalo de buena, también nuestros amigos, hicieron unas migas, todo se comió porque estaban exquisitas.
Siesta y sobre las seis y media de la tarde nos dispusimos a salir a la carretera, ya que venían las tropas desfilando y en formación desde la Plaza del pueblo al Campamento Festero, donde habría un acto con todas las fuerzas alineadas y a base de tiros y cañonazos empezaron los festejos del Bicentenario de la Batalla de La Albuera.
Comentar, que el Campamento Festero es el lugar donde cada Batallón y Regimiento tienen, llamemos, su “local social”, o su sede social o casa de reunión, parecido a las Hermandades, Peñas o Asociaciones, un recinto ferial preparado para uso de los “recreadores” de la batalla.
Acto seguido y a las diez de la noche, al teatro, 5 euros la entrada, en un amplio pabellón de Sala de Representaciones, vimos una excelente representación de lo que vivió el pueblo el 16 de mayo de 1811, todo o casi todo el pueblo intervenía en la puesta en escena, magnífica la interpretación que gustó a todos, el teatro lleno completo, se repetía al día siguiente con todas las entradas vendidas.
Terminado este acto, tocaba verbena en el Campamento, lugar donde se hacen casi la totalidad de las fiestas, música en vivo, que estuvo casi toda la noche, el que pudo dormir, afortunado fue.

Día 7.- Sábado.-
Desayuno en el lugar, el Presi con sus “pinches” habituales, nos dispusimos a preparar el refrito de lo que sería la paella del mediodía, pagada a escote entre todos, un total de siete kilos, entre costillas y magro, para los siete kilos de arroz que se llevaría. Completado el refrito, al pueblo, distante un kilómetro aproximadamente, se inauguraba el mercadillo, con cantidad de tiendas en todas las calles, el pueblo se corta al tráfico en su totalidad, bares instalados en plazas, carpas, etc…, también tuvo lugar una acto donde se izó la bandera de Europa, y en el mismo, cuando intervenía el Alcalde cayó una verdadera tromba de agua, menos mal que solo fue eso, porque antes y después el tiempo acompañó durante todos los días de fiesta.
De nuevo de marcha al campamento festero, y terminar de preparar la paella, la comida estaba prevista para las tres de la tarde, tuvimos suerte una vez más, salió muy buena según los comentarios, no sobró nada, comimos bajo toldos, hacía calor y no eran suficientes los árboles del recinto ni los toldos de las autos. Sobremesa con café, charlas, petanca y parchís, y también siesta, porque no.
Después de descansar un poco de nuevo de marcha, en esta ocasión para presenciar la Batalla a partir de las siete y media de la tarde, se hizo a las afueras del pueblo en una gran superficie de terreno, intervinieron más de 3.000 recreadores, que así se llaman los que intervienen, con unos 150 a caballo y 22 cañones, pequeños y grandes otros, pólvora hubo bastante.
Un gran espectáculo, donde cada uno sabía su ubicación y lo que tenían que hacer, duró cerca de dos horas, cogimos un buen sitio con una buena visión de todo el campo de batalla, este año según los que ya han venido en otras ocasiones, el lugar de representación ha cambiado por la cantidad de personas que intervienen, y quizás ha sido un poco distinta que en años anteriores, hay que tener en cuenta que era el Bicentenario, para los que lo hemos visto por primera vez ha estado muy bonito, con una gran coordinación entre los diferentes batallones y regimientos, nos ha gustado.
De vuelta, paramos en el pueblo, nos sentamos a descansar un rato en uno de los bares, degustamos el cerdo guisado con salsa, paseamos entre los puestos instalados y a nuestra zona. También teníamos de nuevo verbena popular, con nueva orquesta, y además sábado, así que a descansar el que pudo.

Día 8.- Domingo.-
Desayuno en el lugar, y sobre las once y media de la mañana otra vez al pueblo, hoy nos tocaba visitar el Campamento Base, lugar donde estaban alojadas las tropas, uno de los lugares era el Pabellón Municipal, donde el Ayuntamiento habilitó 2.000 camas, hay que tener en cuenta que han llegado recreadores de toda España y del extranjero, Portugal, Irlanda, Polonia, Francia, Inglaterra, etc…
Pero lo bonito era el Campamento Base instalado al lado del Pabellón, todo tiendas de campaña de la época, blancas y con los enseres de antaño, la comida en pucheros colgados con la lumbre debajo, no había luz, solo velas y fogatas, los caballos por allí sueltos. Según nos contaron, estas batallas se hacen en casi todo el territorio nacional, con unas fechas marcadas para cada ocasión, con los que hablamos van a casi todas, la más alejada es la Waterloo.
En un lado del campamento el Ayuntamiento les instaló unos water y duchas.
Al mediodía de nuevo en el camping, cada uno sacó lo que llevaba y allí comimos, por la mañana y después de comer ya se estaban marchando algunos para sus lugares de origen. Después de comer, los que quedamos, hicimos lo mismo que días anteriores, para hacer hora, ya que de nuevo y sobre las nueve y media de la noche, las tropas volvían a venir desfilando y en formación desde la Plaza del pueblo hasta el campamento, donde se bajaría la bandera a base de salvas de pólvora y cañonazos, y se acabarían los festejos.

Terminada los festejos, hay que decir que ha sido una Acampada que nos ha gustado, por lo que se ha visto, unos lo conocían de otras ocasiones, pero para los que hemos hecho la visita por primera vez, nos ha impresionado por varias razones, por la escenificación de esta histórica batalla, por la organización y movilización de todo un pueblo, por la hospitalidad y amabilidad de los habitantes de La Albuera, por la predisposición del Ayuntamiento para habilitarnos un lugar donde podíamos acampar y disfrutar de sus fiestas, podríamos estar enumerando muchas más razones, todas buenas, así que AGRADECEMOS A LOS VECINOS DE LA ALBUERA su recibimiento, que nos ha permitido disfrutar, y mucho, con ellos de estos días.

Hemos estado en este bonito lugar:
Miguel y Toñi—Andrés y Araceli—Angel y Maricarmen—Fernando y Lola—Santiago y Mari—Manolo y Carmelita—Pepe y Mari—Luis y Cristina—Enrique y PaquiMe—Pepe y Alicia—Joaquín y Gloria—Andrés y Milagros—Rafael y Rafi—Pepe y Maricarmen—Miguel Y Antonia—Juan y Maribel—Manolo y Leo.